lunes, 24 de diciembre de 2012

España y Portugal en Semana Santa: 2a parte

Aqui vamos con la segunda parte de las vacaciones de Semana Santa. A grandes rasgos, se trataba de subir desde Cabo de Sao Vicente hasta Finisterre y, a partir de allí, empezar el camino de vuelta a casa.

Cabo de San Vicente - Évora
Rumbo al norte! Hoy teníamos previsto llegar hasta el pueblo de Évora, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986. El trayeco discurría por carreteras secundarias para evitar el horrible tráfico de las carreteras portuguesas.


Y la recompensa, además de las curvas, eran los pequeños lugares que te encontrabas a los lados de la carretera, donde era casi obligatorio parar aunque solo fuera cinco minutos a descansar un rato.


A medida que nos íbamos adentrando en el interior, las carreteras estaban mucho menos transitadas. El paisaje, con grandes extensiones de prados y cultivos, era muy abierto! Y todo salpicado por multitud de pueblecitos de lo más pintorescos.

Uno de ellos era el pequeño pueblo de Santa Luzia. Pequeñito pero lleno de colorido, ya que sus casas, que estaban todas pintadas de blanco, hacía contraste con los detalles pintados en azul, amarillo u otros colores chillones.



De nuevo en la carretera las curvas que nos encontramos al principio de la jornada se habían convertido en largas rectas por la llanura.


Y entre tanto llegó la hora de la comida... hoy tocaba un maravilloso menú Continente (sí, los antiguos Continentes que aquí en España pasaron a llamarse Carrefour): tortilla de patatas con lomo adobado.


Sin prisa pero sin pausa, llegamos a Évora a media tarde. Perfecto para montar la tienda con calma e ir a visitar el famoso centro histórico de Évora.



La ciudad, situada en lo alto de una pequeña loma, tiene unas vistas muy buenas sobre sus alrededores. A medida que el sol se iba escondiendo, el juego de colores y de sombras le daban un aspecto todavía más romántico.



Uno de los puntos más bonitos de la ciudad es donde se encuentra el Templo Romano y sus alrededores.



Ya de noche, y con bastante frío, tocaba volver al camping... la noche prometía ser muy fría!! De hecho  fué la noche que más frío pasamos en todas las vacaciones... según pudimos averiguar más tarde, esa noche el termómetro bajó hasta los 7 grados y, si tenemos en cuenta que llevábamos sacos de 10 y 15 grados... hechar cuentas! Solución? Unas buenas lentejas cocinadas dentro de la misma tienda para calentarla un poco.


Évora - Lisboa
Después de una noche gélida, tocaba ponerse en marcha... hoy teníamos previsto llegar a Lisboa, donde teníamos previsto pasar dos noches para poder visitar la ciudad de la que tan bien nos habían hablado.

Para entrar en la capital, lo hicimos a través de Setúbal, donde disfrutamos de una pequeña carreterita junto al mar.



De hecho, estaba haciendo una calor realmente sofocante!! Parecía mentira que después del frío que pasamos durante la noche, ahora estábamos sudando como pollos!! Así que no nos lo pensamos ni dos segundos, a bañarse en el Atlántico!


Lo cual no fué demasiada buena idea... en mi vida me había metido en un agua tan helada! Que frío!! Encima, la orilla estaba llena de piedras, por lo que para entrar y salir del agua tenías que ir muy despacio. Vamos... que no podías ni entrar corriendo y, mucho menos, escapar corriendo del agua.


También pudimos comprobar como subía la marea en cuestión de minutos! La verdad es que impresiona bastante ver como cada vez que baten las olas, van ganando metros a la arena de la orilla.

Después del baño relámpago y de descansar un rato en la playa, era hora de comer... así que nos metimos en un pequeño restaurante que había justo al lado de la playa.


No es que sea amigo del pescado precísamente... pero en ese sitio no había alternativa! Así que pedimos una especie de sardinas (no recuerdo el nombre) acompañadas de arroz con tomate. He de decir que el plato estaba delicioso!!! Los pescados estaban realmente muy sabrosos y, el arroz, era de otro mundo. Comimos de maravilla!! Y con unas vistas que no tenían precio.


Ahora ya solo quedaba emprender la marcha y llegar hasta el camping. Para eso, una entrada triumfal a Lisboa por el puente del 25 de Abril.


Cuando por fin llegamos al camping, montamos la tienda y nos fuimos hasta Lisboa... fué poca cosa, por acabar de aprovechar la tarde, pero suficiente para acabar realmente rendido ese día. Entre la carretera, el calor que habíamos pasado, la playa y el paseo... no me aguantaba ni los pedos!! Así que a cenar y a dormir!!


Lisboa
Que puedo decir de Lisboa que no sepa todo el mundo... es una ciudad preciosa!! Un poco caos para circular por ella con tanto tranvía y tanto adoquín... pero preciosa. Dejamos la moto aparcada cerca del elevador de Santa Justa y nos pusimos a caminar.

Lo primero de todo, y totalmente obligado, comprarse la tarjeta "7 colinas". Una tarjeta que te permite utilizar metro, autobús, tranvías (incluido el famoso tranvía 28 y los distintos elevadores que hay en la ciudad, incluido el de Santa Justa.


Tarjeta en mano, nos dedicamos a recorrer la ciudad utilizando, mayormente, el tranvía. Si bien es la forma más romántica de visitar la ciudad, también es un poco agobio. Ya que es un punto obligado para todos los turistas.


Antes mencionaba la tarjeta "7 colinas", y es que la ciudad está rodeada de colinas, por lo que encontrar una calle llana y recta es casi misión imposible.


Fué por una de esas calles donde me encontré semejante bicharraco: una pedazo de K1600GTL !!!


Y como viene siendo habitual en nosotros... no podía faltar la comida!! Que bien que se come en Portugal (en general). Que mejor que almorzar en el mirador de San Pedro, con un sol abrasador y unos bocatas de salmón con rúcula o jamón curado...


De nuevo en el tranvía, es la mejor forma de ver las distintas partes de la ciudad. Y no me refiero a los barrios, si no los distintos tipos de calles. Desde las avenidas más comerciales a los callejones más recónditos.


A diferencia de viajar por Europa, Portugal (al igual que las zonas del Mediterraneo) invita constantemente a sentarte en una terraza a tomar un café.


Una de las zonas que vistamos, fué la del castillo de San Jorge. Si bien no entramos dentro por culpa de una horda de turistas cantando el "ai se eu te pego" estuvimos por sus alrededores.


Y la recompensa fué encontrar un pequeño local, muy tranquilo, donde tomar tranquilamente unas cervezas. Próximo objetivo: la Alfama.


Empezaba a atardecer. Así que decidimos volver donde teníamos aparcada la moto para ir hasta el último punto que queríamos visitar: Belem.


Cual sería nuestra sorpresa cuando llegamos a la moto y... ¿donde están los cascos? Los habíamos dejado atados con una cadena para bicis (inocente de mi) y alguien se los había llebado. Que putada!! Había que reaccionar rápido! Se estaba haciendo de noche, Belem ya daba igual... como íbamos a volver al camping? Podíamos ir en transporte público pero, si nos habían robado los cascos, quien dice que no intentarían llevarse la moto durante la noche?

Recordamos haber visto un Corte Inglés así que fuimos directo a él. En el corte inglés siempre tienen una sección de motos con cascos... y aunque no sean ni los mejores ni los más baratos, seguro que tienen algo decente. Así que tocaba utilizar el metro de Lisboa :)


Al final conseguimos unos cascos, ya no solo para poder volver al camping, sinó para poder continuar el viaje. Con la moral por los suelos y sin visitar Belem... tocaba volver al camping a dormir. Mañana sería otro día y lo veríamos todo de mejor cara.

Lisboa - Coimbra
Mucho más animados que el día anterior, nos despedíamos de Lisboa. El incidente de los cascos simplemente fué una anécdota más... pero no por ello iba a enturbiar nuestro recuerdo de la ciudad. Como recompensa, a la salida de Lisboa paramos a desayunar en un pequeño bar obrero. Cual fué nuestra sorpresa cuando, por apenas 5 euros, nos pegamos un desayuno digno de un marajá. Una "bifana" (bocadillo de bistec) y un "cachorrao" (una especie de perrito caliente pero con salchichas, no con frankfurts). Con la barriga más que llena, emprendimos rumbo a Coimbra.

El camino resultó ser bastante aburrido. La ruta escogida era una carretera principal hasta arriba de tráfico de camiones y, para colmo, nos empezó a llover de forma bastante copiosa. Que coñazo de día!!!


Por fin pudimos llegar a Coimbra. Esta noche no habría camping... por apenas 25 euros encontramos un hotel en el centro de la ciudad y, sobretodo, una cama bien gustosa y calentita!! :)

Coimbra es una ciudad universitaria, no tiene gran cosa... pero sí bastantes bares donde cenar muy barato y muy bien.


Lo que más nos gustó de Coimbra fué el paseo del río Mondego. Una zona perfecta para relajarte después de un día duro de carretera.



Coimbra - Porto
El camino hasta llegar a Porto fué todavía peor... lluvia y más lluvia y todavía más tráfico. Por suerte, pudimos llegar bastante pronto a Porto, creo que a mediodía. Por lo que teníamos toda la tarde para visitar la ciudad.


Pudimos encontrar un hostal muy barato pero digno de una "Ruta del miedo" de nuestro amigo Retor. Lo más perturbador era una puerta en la cual habían pintado encima y puesto un cuadro... nos quedamos con las ganas de saber que habría al otro lado, había muchas especulaciones! xDD

Teníamos hambre... así que después de dejar las cosas en la habitación, directos a comer!! Intentamos comer en alguno de los restaurantes que hay dentro del mercado pero nos fué imposible. Ya era algo tarde y no daban comidas... así que entramos en una cafetería cualquiera. De nuevo, por muy poco dinero, comimos de maravilla.


Porto es una ciudad que está llena de "confiterías" por todos lados... y alguien con tan poca fuerza de voluntad es una mera víctima :)


La estación de tren era preciosa. Estaba decorada con azulejos decorados en azul. Me recordaba, en cierta medida, a la estación de Francia de Barcelona (por las formas del edificio y los andenes).


El próximo punto de interés en visitar fué la iglesia de Sao Lorenço, una iglesia que a mi particularmente me gustó mucho, sobretodo sus absides laterales.


Desde este punto, había una vista muy buena de la ciudad y, sobretodo, de la famosa Torre de los Clérigos.


Si bien Lisboa es una ciudad mucho más bonita, Porto tenía un no-se-que que la hacía especial... El río y sus puentes eran, en gran parte, el motivo de ese sentimiento.


Cruzamos uno de los puentes para ir a la zona de Vila Nova de Gaia, donde están las famosas bodegas de vinos Oporto. No podíamos irnos de la ciudad sin probar un vino tan famoso... así que entramos en un pequeño local donde pudimos degustar unos Oporto buenísimos!! Y por si fuera poco, unos buñuelos de bacalao deliciosos.


Por desgracia, a medida que estoy escribiendo este post, me acabo de enterar de que dicho local, Taberna Tábuas, ha cerrado :(

A la salida, empezó a bajar la niebla y una fina llovizna cabía sobre la ciudad, era hora de ir volviendo.


Porto - Santiago de Compostela
Último día en Portugal. Que país más bonito!!! Sus paisajes, sus ciudades, su gastronomía... nos gustó todo!! Nos dejamos muchísimas cosas por visitar, pero nos llevamos muy buenos recuerdos :) Sin duda alguna volveremos al país luso.

Pero había que seguir el camino, y hoy tocaba la tierra de mi padre!! Galicia!! Tenía muchísimas ganas de volver a Galicia. La última vez que estuve fué ya hace cuatro años...



Entramos en tierra de meigas por Baiona y, como no podía ser de otra forma, lo primero que hicimos fué comernos un buen plato de pulto y unos pimientos del padrón :)


Galicia nos daba la bienvenida con sol y mucho viento, pero poco a poco el cielo estaba cada vez más gris. No pillamos lluvia, pero sí pudimos ver muchos arcoiris.


Cuando por fin llegamos a Santiago, lo primero era buscar algún hostal donde dormir, el problema fué que mientras buscábamos alojamiento, dejé la moto encima de una acera (donde empezaba una zona peatonal) y me cascaron una pedazo de multa de 200 euros. Me cabreó muchísimo porque fué solo un momento para buscar hostal... pero nada. La moto en absoluto estaba entorpeciendo paso alguno ni estaba metida en la zona peatonal... pero con la ley en la mano tenían derecho a poner esa sanción... me puso de muy mala uva, más todavía que cuando nos robaron los cascos!! Pero bueno... nada que no pueda solucionar unos pinchos xD




Santiago de Compostela - Piedrafita do Cebreiro
Nuestras vacaciones de Semana Santa estaban llegando a su fin. Hoy llegaríamos hasta Finisterre, una vez allí, oficialmente empezaba el viaje de vuelta hasta Barcelona. La previsión de ese día era llegar hasta León o, como mínimo, a la zona del Bierzo, pero nada más empezar el día ya vimos que no podría ser así... el cielo estaba muy tapado y amenazaba con lluvia. Así que mejor cojer fuerzas y prepararnos para lo peor.


Nada más salir de Santiago empezó a llover con bastante fuerza. Prácticamente todo el camino hasta llegar a Finisterre fué sobre mojado, incluso en algún trozo con niebla muy intensa... Por suerte, al llegar a destino el tiempo nos dió una tregua.


Habíamos llegado al Km. 0 del Camino de Santiago! En este último tramo, vimos a muchos peregrinos por el camino. Menudo tiempo de perros para hacer el camino.


No me extraña que tuvieran esa cara de satisfacción cuando por fin llegaron a su destino :)


A partir de este momento el tiempo empeoró muchísimo! Llovía a mares e íbamos totalmente empapados... psicológicamente era muy duro. Al tener que regresar a casa, se unía un tiempo de perros que te quitaba las ganas de todo.

Lo que más me fastidió de todo es pasar por muy cerca del pueblo donde nació mi padre (San Miguel de Cervantes) y no poder subir a visitar la familia... pero es que realmente, con el tiempo que hacía, era muy muy dificil circular... y que decir ya de ir por esas carreteras/pistas, muy peligrosas, que hay hasta llegar al pueblo. Así que nos tuvimos que conformar con pasar de largo...

Pero tampoco pudimos, íbamos totalmente calados y la temperatura había bajado mucho, estábamos helados!!! No nos quedaba más remedio que parar donde pudieramos. Y eso fué en Piedrafita do Cebreiro, que precísamente queda muy cerca de donde vive la familia de mi padre y donde tantas veces había ido a comer el pulpo los días de feria :)

Pero en Semana Santa y con ese clima, el aspecto del pueblo era muy distinto, era totalmente desértico. Cuando por fin encontramos donde dormir, lo primero fué una ducha con agua hierbiendo para pasar el frio. Que gustazo!!

Ya recuperados del mal trago y con ropa seca... quedaba ir a cenar. Fuímos al Cañoto! :) Un sitio donde tantas veces había ido de pequeño con mis padres... como os podeis imaginar, con ese tiempo y en esta zona el plato obligatorio era el caldo de berzas! Que rico!! Caldo casero de toda la vida bien calentito...

Entre el cansancio y el frío, hoy había sido una etapa realmente dura. Esa noche dormimos como troncos!!

Piedrafita do Cebreiro - Zaragoza
El día no podía empezar peor... estaba nevando!!! Menuda sorpresa cuando me asomo por la ventana de la habitación y veo caer copos de nieve. Por suerte, fué muy poca cosa.

Emprendemos la marcha y paramos a desayunar en Villafranca del Bierzo, otro pueblo donde he pasado varios veranos pero que, de nuevo por culpa de la lluvia, no pudimos visitar.

Tras esta última parada, ahora ya no podíamos perder más tiempo... sí o sí hoy teníamos que llegar hasta Zaragoza. La lluvia era intermitente pero, a medida que íbamos avanzando kilómetros, parecía que iba remitiendo. No obstante, cruzamos alguna tormenta muy breve pero muy intensa.

Para rematarlo todo, a medida que llegábamos a Zaragoza empezaron a soplar unas rachas de viento que te tiraban de la moto casi y, cargados como íbamos, no ayudaba.

Cuando por fin llegamos a Zaragoza, totalmente destrozados, solo podíamos hacer una cosa... irnos de tapas!! xDD Y es que la buena comida lo cura todo. Cris ha estado muchas veces en ZGZ por lo que conocía varios bares por donde pasar. Pero aquí ya no había fuerzas ni para hechar fotos, éramos zombies hambrientos y sedientos jeje. Croquetas, morcilla, bacalao, quesos, embutidos, etc... comimos de todo y también tomamos buenos vinos!

Zaragoza - Barcelona
Como ya quedaban pocos kilómetros hasta Barcelona y con todo el cansancio acumulado, apuramos al máximo la salida del hostal donde dormimos. Una vez fuera, no podíamos irnos de zaragoza sin comer unos huevos estrellados con jamón. El punto y final para dos semanas de carretera, gastronomía y un sin fin de lugares para recordar. Por delante, lo único que quedaba, era unos interminables kilómetros por la autovía A-2 hasta llegar a Barcelona.

Conclusiones...
Cris, motera novata que apenas había subido a la moto unas cuantas veces... se había cascado más de 4000 kilómetros sin rechistar... y lo mejor de todo, los había disfrutado enórmemente aún a pesar de las duras condiciones que tuvimos algunos días. Puede que no conduzca la moto, que solo sea pasajera... pero para mi Cris me ha demostrado ser mucho más motera que otros aun siendo pilotos.

Ha sido un viaje donde hemos pasado frío, calor, nos han robado los cascos, nos han puesto una multa y, aún así, ha sido perfecto!! Ha sido una experiencia inolvidable. Por mi parte, he cumplido el sueño de emular el viaje que hizo de joven mi padre con un amigo suyo. Cris, ha realizado su primer gran viaje motero y, sobretodo, ha sido nuestor primer gran viaje juntos (y hemos sobrevivido a ello xDD).

A la vuelta, no podíamos dejar de pensar en cual podría ser el próximo. Bueno, en realidad lo teníamos muy claro... si en Semana Santa nos habíamos recorrido la Península... en verano recorreríamos Europa!!