lunes, 11 de febrero de 2013

Europa en moto 2012 - 3a parte: Alemania - Cerveza!!!!

Después de la visita de dos días a la ciudad de París, continuábamos nuestro viaje.

Cuando por fin nos pusimos en la carretera, era muy tarde... de hecho creo que era más de mediodía. La planificación que teníamos era de llegar a Verdún, pero ni de coña llegábamos. Pero vamos, que tampoco había problema alguno...

Al final, a duras penas llegamos a Reims, de hecho no llegamos, nos quedamos a unos cuanto kilómetros de llegar a la ciudad, en un pequeño camping situado al lado de unas instalaciones deportivas.


Más que un camping, parecía un área de descanso... ya que los campistas que estábamos allí era simple y llanamente porque se nos hacía de noche y había que dormir. A nuestro lado, dos hombres de mediana edad, de Europa del este, viajaban en un furgón de obras, muy seguramente en busca de algún trabajo eventual para los meses de verano.

Eso sí, el camping tenía unas instalaciones en perfecto estado y muy limpias... ¿y el precio?, de risa!!! 7 euros pagamos por pasar allí la noche, donde además aprovechamos para lavar la ropa y tenderla en una cuerda de árbol a árbol.

Y la mesa de Ping-pong... perfecta para preparar la cena! xD

El menú del día incluye: macarrones carbonara de sobre, salchichas y fuet!!

Día 6

Después de recoger todo, nos dirigimos a hacer una pequeña visita a Reims. Lo primero de todo fue la espectacular catedral de Reims, un edificio impresionante con sus dos torres de 83 metros de altura y su pórtico repleto de figuras, pero no menos impresionate es su interior, con la altura de sus naves.

Catedral de Reims
A la salida de la catedral, aprovechamos para desayunar y comprar una pegatina de Francia!! Una de las cosas que me hacía mucha ilusión de este viaje, era coleccionar pegatinas de los países por donde pasábamos en las maletas de la moto. Y en Reims compramos la primera, la de Francia.

La primera de muchas... :)
Todo listo!!! Ponemos rumbo a Verdún y empezamos a devorar kilómetros. De nuevo nos encontramos con grandes extensiones de cultivo y terreno muy llano. Una de las cosas más bonitas de un viaje tan largo como este, es poder ver como, dentro de un mismo país, cambian tanto las construcciones y la orografía del terreno. Y es que desde que entramos en Francia por la frontera navarra hasta la etapa de hoy, el cambio ha sido brutal!


Y sobretodo, lo que más me sorprende, es encontrarte de repente con un pequeño pueblecito en medio de la nada con una pedazo de construcción como la basílica de Notre-Dame de l'Epine, declarada patrimonio de la UNESCO.

Basílica de Notre-Dame de l'Epine
Y tras pasar por enormes áreas de cultivo... de nuevo volvemos a entrar en una zona mucho más verde y boscosa. Con solitarias carreteras donde la moto y tú os fusionáis en un solo ser que respira y ruge al mismo tiempo... que forma de disfrutar de la carretera.

Rumbo a Verdún
De nuevo nos encontramos con un emplazamiento curioso... a pocos kilómetros de llegar a Verdún, vemos a lo lejos un extraño monumento, así que decidimos desviarnos de la ruta e investigar un poco. 

Monument de la Voie Sacrée 
Verdún sufrió, durante la primera Guerra Mundial, una de las peores y más largas batallas de todo el conflicto. El número de bajas y la fuerza empleada por el lado alemán fue abrumador. Francia, en un esfuerzo para evitar el avance alemán, envió hombres y munición, día y noche, a través de la llamada "Vía Sacra", que iba desde Bar-le-Duc hasta el propio Verdún.

Junto con el cementerio de Faubourg Pavé, donde descansan miles de soldados de aquel conflicto, es una marca imborrable del horror de la guerra y de las atrocidades a las que es capaz de llegar el ser humano.

Cementerio de Faubourg Pavé
Una vez pasado Verdún, el siguiente objetivo era llegar hasta Metz, cerca de la frontera con Alemania. Después de varios días en Francia, las ganas que tenía de tomarme una cerveza eran bestiales! Y quien dice cerveza dice salchichas, kartoffelsalat y demás manjares alemanes... 

En busca de la felicidad... en busca de la cerveza!! jeje
Cada vez faltaba menos para llegar a Alemania. Ya habíamos pasado Metz y nos dirigíamos hacia Saarbrücken, la primera ciudad alemana del viaje. Pero lo que no sabíamos era la pesadilla que nos esperaba en la frontera... 

A medida que nos acercábamos a la frontera, era un chorreo constante de pueblos con millones de semáforos. Tardamos horas en poder cruzar la frontera!!! Hoy teníamos previsto llegar a Frankfurt... pero ni siquiera habíamos llegado a Saarbrücken todavía!! Y ya era muy tarde...

Ayuntamiento de Saarbrücken, por fin en Alemania!!
Es cierto que el objetivo del viaje era la aventura de ir cada día a un sitio distinto sin marcarnos puntos fijos... pero también queríamos hacer un recorrido muy largo hasta Cracovia y luego había que volver!! Así que si bien es cierto que no había etapas fijadas... era muy recomendable seguir, aunque fuera de forma aproximada, la planificación que teníamos.

Así que tomamos la decisión de meternos en la autobahn alemana. Queríamos ir por carreteras secundarias... pero era demasiado tarde y no podíamos estar cada media hora cruzando pueblos plagados de semáforos, así que tomamos la decisión de ir por autopista y ver cuan cerca de Frankfurt conseguíamos llegar.

El día estaba siendo muy agotador, y la autopista agrava el cansancio todavía más... pero claro, resulta que estamos en Alemania!!! A una media de 150km/h nos plantamos en Mainz en un abrir y cerrar de ojos!!

Camping de Mainz, repleto hasta las trancas de ciclistas!
Llegamos a Mainz totalmente destrozados... el día había sido larguísimo. Montar la tienda fue un auténtico suplicio... pero luego, una vez todo listo, pude pegarme una buena ducha que me dio media vida... mientras Cris se quedaba en la "cocina" preparando la cena.

Que bien dormimos aquella noche!! :)

Día 7

Vistas de Mainz desde el Rin

Ya llevábamos una semana de viaje... recogimos lo más rápido posible para poder visitar Mainz antes de ir a Frankfurt, el camping, situado en una de las orillas del río Rin, tenía unas vistas preciosas de la ciudad de Mainz, hacía un día precioso!

Cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos al centro de la ciudad y era día de mercado!


Puestos de flores, fruterías, vendedores de miel, ... había de todo! Era muy grande y estaba repleto de gente haciendo sus compras.


Lo que más nos gustó del mercado, fueron los puestos ambulantes de charcutería. Eran furgones (que cada día estaban en una ciudad distinta) vendiendo todo tipo de salchichas y otros productos. Además, la gran mayoría disponía de unas pequeñas mesas porque mucha gente desayuna allí mismo, y así lo hicimos nosotros!
Uno de los puestos ambulantes
Un tipo de salchicha, cocida y riquísima! Era lo que se pedía todo el mundo para desayunar allí mismo
Ya estábamos listos para visitar Frankfurt am Main :)

Menuda ciudad!!! No tenía ni idea de que fuera tan bonita! Una ciudad super moderna, con rascacielos de cristal y, a todo tiempo, con sus casitas típicas y de lo más tradicionales... realmente una combinación que me dejó muy gratamente sorprendido.


Aparcamos la moto y, en un acto de fé, dejamos varias cosas atadas a la moto como los pantalones, la colchoneta y algo más... estaban atados, pero con una simple correa, cualquiera se los podría llevar. Pero pensamos que solo en España somos tan rastreros como para coger algo por el simple hecho de que es posible, así que pudimos ir a visitar la ciudad relativamente ligeros (y un poquito preocupados).


El paseo a lo largo del río Nemo es de lo mejorcito... y sus puentes no se quedan atrás, encima puedes ver pasar barcazas cargadas de carbón para el deleite y disfrute del niño que llevamos dentro jeje


Y por fin... nuestras tan deseadas cervezas!! El día anterior, llegamos tan cansados al camping que no teníamos ganas ni de ir a buscar un bar... pero hoy, hoy era el gran día... además el clima acompañaba, porque hacía una calor que no veas!


Un pequeño paseo por la parte más antigua de la ciudad nos descubrió un festival de puestos de comida ambulantes, a cual más irresistible... madre mía, si había uno que hasta tenían una vaca entera asándose!! Desde luego que estos alemanes se lo saben montar pero que muy bien :)

Comida por todos lados!!!! Aaaaaaahhhhh!!
Tras volver a la moto y comprobar que todo estaba tal cual lo habíamos dejado, nos volvimos a enfundar los trajes de moto y de nuevo a la carretera. La idea era llegar lo más cerca posible de Erfurt, pero a Erfurt ya teníamos claro que no llegaríamos... de momento, en el GPS poníamos rumbo a Fulda.

Al llegar a Fulda, y buscando un sitio donde aparcar la moto para dar una vuelta... las puertas del cielo se abrieron ante mis ojos!!

Una tienda Louis.de!!!! Casi pierdo la cabeza... parecía una adolescente en un concierto de Justin Bieber
Me hizo mucha ilusión encontrame una tienda Louis.de después de verla tantas veces por internet y de haber comprado varias cosas. 

Después del momento histeria, fuimos a dar una vuelta por el pueblo, muy bonito por cierto! Además, aprovechamos para buscar algo que comer, que teníamos un hambre de mil demonios!! Pero nada, nos conformábamos con cualquier cosa...

Amor a primera vista, o mejor dicho, amor al primer mordisco: schnitzel
Fue el primero de los muuuuuchos schnitzel que comimos durante el viaje... Y aquí encima Cris me pasó la mano por la cara pidiéndose una pedazo de jarra de cerveza rubia... yo me tuve que conformar con una cola-cola.

Después de comer, y tras tener que llamar a Yoigo porque no me funcionaba el roaming, emprendimos la marcha, aunque antes dimos otra vuelta a Fulda con la moto.

Catedral de Fulda
Después de Fulda, nos metemos de nuevo en la autobahn rumbo a Bad Hersfeld, para luego continuar hacia Erfurt. La autobahn alemana es una pasada... firme perfecto y suave como el culo de un bebé, carriles super anchos y, sobretodo, educación a la hora de conducir. Todo el mundo circulando por la derecha para dejar vía libre a los bólidos que pasaban de vez en cuando.


A la altura de Eisenach decidimos que ya hemos tenido suficiente carretera por hoy... empieza a hacerse de noche, así que hay que buscar un camping para pasar la noche. Al final, encontramos un pequeño camping metido en medio de la montaña, en el pueblo de Ruhla, cerca de Eisenach. 

A la llegada al camping, la caseta de la entrada está cerrada a cal y canto... pero la barrera del camping está abierta y hay algún campista dentro, así que entramos.

Enseguida se nos acerca uno de los campistas (una familia holandesa con tres niños) y nos dice que "el gran jefe" no está, que nos podemos poner donde queramos y mañana ya pasará a vernos. 

El camping parecía digno de película de terror... en cualquier momento aparecería un loco con un motosierra y haría una sangría con todos nosotros. Pero no, la noche fue la más pura tranquilidad... en medio del bosque alemán, eso sí, con un frío de mil demonios!!



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