lunes, 18 de febrero de 2013

Europa en moto 2012 - 4a parte: Alemania y Polonia

En la anterior parte, después de una semana de viaje, llegamos a Alemania. Habíamos visitado Mainz, Frankfurt y Fulda... hasta llegar a Ruhla, un pequeño pueblecito cerca de Eisenach donde encontramos el camping del "Gran Jefe". Un lugar precioso en medio de las montañas de Schweinaer Grund.

Día 8

Camping Alte Ruhl, el camping del "Gran Jefe"
Después de pasar, sin duda alguna, la noche más fría de todo el viaje, teníamos ganas de ponernos en marcha. Sobretodo para encontrar un sitio donde desayunar!! Porque no teníamos comida y en el camping no había nada!

Una vez en la moto, decidimos continuar por una carretera de montaña en lugar de volver de nuevo a la autopista. Con un poco de suerte pasaríamos por algún pueblecito donde desayunar. Pero no fue así... aunque no nos arrepentimos de la decisión, porque la carretera era espectacular!

Recorriendo la L1027
Al final, con la tontería, llegamos a Gotha. Totalmente famélicos! Pero la espera tuvo su recompensa... en forma de puesto de Kebab en el párking de un centro comercial jeje

La siguiente foto fue tomada a las 11 de la mañana...


Y no era solo el tener hambre... es que además estaba buenísimo!! Nada que ver con los kebab que te puedes encontrar aquí. Una auténtica delicia :)

¿Qué viene después? Pues evidentemente un buen café! Pero no sería en el mismo sitio. Recorrimos unos kilómetros más hasta llegar a Erfurt. Aparcamos cerca de la Domplatz, donde era día de mercado, y fuimos a dar un pequeño paseo para ver la ciudad y de paso tomarnos el café.

Catedral de Erfurt
Erfurt es la capital de Turingia ¿os suena el nombre? Sí, región de origen de la salchicha Thüringer, también conocida como Roster. Así que ya os podréis imaginar que había unos cuantos puestos ambulantes... y aún a pesar de haber comido hacía un rato, estábamos salivando que daba gusto! Así que fuimos buenas personas y nos pedimos un café.


Me encantan los sitios que te sirven el café en una bandeja junto con una galletita y un vaso de agua :)

Después del frío terrible que habíamos pasado durante la noche... ahora nos estábamos asfixiando! Que calor!!! Prueba de ello era ver la cantidad de gente que paseaba mientras se comía un helado.

Las calles de Erfurt estaban abarrotadas de gente, demasiado para mi gusto. Entre el calor, la gente, e ir con las cosas de la moto a cuestas me estaba empezando a poner un poco cascarrabias.

La siguiente parada sería Weimar. Una ciudad que no puedes dejar de visitar! La ciudad tiene un conjunto de edificios llamados "Weimar clásico" que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1998 por la UNESCO. Uno de esos edificios es el Palacio Ducal, con una curiosa y bonita torre situada en uno de sus extremos.

Torre del Palacio Ducal de Weimar, parte de la denominada "Weimar clásica"
Y fue aquí también, en la última parada antes de abandonar la región de Turingia, donde probé un auténtico Thüringer... dios que bueno!!! Aquí estamos acostumbrado a que los frankfurt son en su mayoría pan... y, si tienes suerte, te encuentras una salchicha dentro. Pero allí no!!

Thüringer yeeaaahh!!!
Como todavía hacía mucho calor y no queríamos coger la moto... tocaba echarse una siestecita en la vera del río :) Desde luego que un río debería ser obligatorio en toda ciudad... pero claro, no un río cualquiera! No me veo echando una siesta a orillas del Llobregat jeje


Y antes de irnos... otra vuelta al Palacio Ducal


Por hoy ya habíamos tenido suficiente turismo... ahora ya tocaba poner rumbo a nuestro destino: Dresde, nuestra última parada en Alemania. Luego vendría Polonia!! Hasta ahora el viaje había sido un camino de rosas... pero Polonia ya imponía más respeto. No deja de ser un país europeo, pero ya es distinto: una lengua que no hablas, moneda distinta, el punto más alejado de casa... y también el punto de retorno!

En Polonia también esperábamos ver esa Europa vieja y reconstruida fruto de los fantasmas de la guerra. Aunque no tuvimos que esperar a entrar a Polonia para ver los primeros vestigios de aquella época! Ya que fue en Alemania todavía donde nos encontramos un Trabant!! Era el coche "low-cost", símbolo de la República Federal Alemana, para el que había que esperar hasta 10 años para poder conseguirlo...

Trabant fabricado por VEB Sachsenring Automobilwerke Zwickau
Tras unos cuantos kilómetros de autopista, llegamos a Dresde sobre las 7 de la tarde. El camping, situado al lado de un pequeño lago, era un auténtico criadero de mosquitos. Por suerte, eran mosquitos muy inofensivos, por lo que ni nos picaron ni nos molestaron. Eso sí, la estampa del atardecer en aquella hierba tan mullida y junto al agua no tenía precio.

En el camping de Dresde
El camping se encontraba en medio de unas tierras de cultivo, por lo que hasta llegar a la carretera había que circular por una serie de caminos. Fue por eso que cuando decidimos ir a cenar y visitar la ciudad de Dresde, ya sin equipaje y sobrepeso, intentamos buscar un pequeño atajo...


... aunque tuvimos que dar la vuelta!

Llegamos a Dresde cuando el sol ya empezaba a esconderse. Dresde no tenía nada que ver con las ciudades que habíamos visitado hasta ahora... edificios mucho más viejos y, sobretodo, un característico color negro en la piedra de los edificios, fruto de la oxidación de las piedras areniscas utilizadas para su construcción.

Cruzando el río Elba por el Augustusbrücke (Puente de Augusto)
Llama la atención la gran diferencia que hay al cruzar el puente de Augusto. A un lado, un Dresde nuevo, reconstruido, al otro lado, el Dresde antiguo, con sus palacios, su ópera, sus catedrales...

Para mi ha sido una de las ciudades con más encanto de todo el viaje. Tiene algo que la hace especial... sus calles, sus edificios y con el río Elba de testigo.


En poco espacio se concentran multitud de edificios impresionantes como la Escuela Superior de Bellas Artes o la catedral de la Santísima Trinidad por mencionar dos...

Hochschule für Bildende Künste - Escuela Superior de Bellas Artes
Hofkirche - Catedral de la Santísima Trinidad
Pero sin duda alguna, en aquel preciso instante, el protagonista era el atardecer.


Pero la visita todavía no se había acabado... como habíamos dejado todo en el camping, por fin podíamos pasear tranquilamente con bambas y tejanos normales. Cruzamos el puente de nuevo para ir a la parte nueva, repleta de restaurantes a cual más pijo.

Ese mismo día, en la rivera del Elba, se celebraba una especie de festival de música muy cutre. Debían estar escogiendo la canción del verano. Sea como fuere, el caso es que tenían montado un magnífico e impresionante biergarten donde no dudamos meternos para cenar.

Así como cuando entramos en Alemania tenía mono de cerveza... ahora que estábamos apunto de irnos tenía un mono increíble de curry wurst! Y en Dresde, me pude pegar el gustazo :)

Curry wurst, schnitzel y kartoffelsalat :)
¿Bueno? Buenísimo!!
Creo recordar que todo la cena nos costó unos 15 euros... y estaba más que bueno!! Creo que si hago memoria todavía puedo recordar el sabor del curry wurst, mmmmm.......

Después de caminar otro rato para bajar la cena, tocaba volver al camping. Al día siguiente queríamos volver a Dresde a visitar la parte que no pudimos hoy y luego... rumbo a Görlitz, ciudad fronteriza con Polonia.

Día 9

Las vistas que teníamos al salir de la tienda de campaña :)
Hoy era el gran día, íbamos a cruzar la frontera con Polonia, pero antes, queríamos volver de nuevo a Dresde. El día anterior nos quedamos con las ganas de visitar algo más como la iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche). Esta iglesia fue construida entre los años 1926 y 1943, pero en 1945, durante un gran bombardeo sobre la ciudad de Dresde, fue totalmente destruida.

Su reconstrucción empezó mucho más tarde, en 1994, después de la caída del Muro de Berlín y finalizaría en 2005.

Iglesia de Nuestra Señora
Y justo antes de irnos de Dresde... pegatina de Alemania!

De nuevo en la carretera, poníamos rumbo a Görlitz, ciudad fronteriza con el país polaco. A medida que nos íbamos acercando a la frontera, el cambio arquitectónico estaba siendo brutal! Muchos edificios viejos, abandonados, todo mucho más lúgubre.

Edificio abandonado en el centro de Görlitz
Fue en esta ciudad cuando, por primera vez, vimos una insignia de la Vía Regia, la verdad es que a estas alturas ya ni nos acordábamos de que el camino que seguíamos era ese... Hasta ese día, no habíamos encontrado ninguna referencia a dicha ruta, no se si porque no pasamos por los sitios exactos o porque realmente no es una ruta turística, en cualquier caso, ahí estaba aquella plaquita, en la Obermarkt.


Fue en esta ciudad, tomando unos refrescos, donde nos dimos cuenta de que Polonia no tenía el Euro!! Felices que somos nosotros, no recordábamos haber visto euros de Polonia... pero tampoco le dimos importancia. En Zgorzelec, ciudad colindante a Görlitz, se podían utilizar euros y, para ciudades que estuvieran más en el interior, solo teníamos que ir a un cajero y sacar algo de dinero en moneda local.

Cruzamos un puente y ya estábamos en Polonia!! Görlitz y Zgorzelec fueron la misma ciudad hasta 1945
Y que fue lo primero que hicimos? No, no fue comer... fue echar gasolina, mucho más barata que en Alemania.

Hasta hoy, todas las noches habíamos dormido en campings. Sin embargo, como ya empezábamos a acumular cierto cansancio... decidimos buscar un hotel para pasar la noche, el cambio de moneda era favorable, por lo que casi por el mismo precio que los campings europeos, podríamos encontrar un hotelito donde dormir y pegarnos una buena ducha caliente.

Así que pusimos rumbo a Opole, donde habíamos reservado en el hotel Alibaba.


Acostumbrados a las carreteras alemanas, las carreteras polacas eran lo peor... muy bacheadas!! Otra gran diferencia era la mayor extensión de tierra libre, sin edificar. Así como en Alemania los alrededores de los pueblos suelen haber polígonos industriales o fábricas, en este parte de Polonia era todo campo... y los pueblos, claramente mucho más pobres.


En uno de estos pueblecitos, un poco apartados de las casas, paramos a comer de mediodía. Llevábamos unos sobres de Spätzle con champiñones muy ricos! Así que sacamos el camping gas y nos pusimos a hacer de arguiñanos :)


Desde allí continuamos por la carretera hasta llegar a Breslau, ciudad con más de medio millón de habitantes. No teníamos intención de visitar la ciudad, pero sí de pasar un momento para buscar un cajero y sacar dinero en la moneda local, el złoty.

Las afueras de la ciudad era lo peor!! Un tráfico pésimo, calles muy mal pavimentadas, semáforos... que pesadilla. En cambio, en cuanto entrabas justo en el centro histórico de la ciudad, todo eran calles peatonales, tiendas de todo tipo, flores y campanillas...

Ayuntamiento de Breslau
La sensación que nos dio la ciudad es que, como en todos lados, la plaza del ayuntamiento la tienen impecable, pero, el resto de la ciudad, en general, parece bastante pobre y descuidada.

El resto de trayecto hasta llegar a Opole fue bastante aburrido. Largas rectas por interminables planicias... y siempre pasando por mil pueblos a cual más feo (con perdón). La media de velocidad era realmente baja!

Lo más divertido de la ruta que llevábamos... las sombras!
Todo sea dicho que, para llegar hasta Opole, habíamos puesto el camino más rápido, esto significa carreteras principales, por lo tanto, lejos de carreteras secundarias que seguro eran preciosas!

Acabamos llegando al hotel super tarde! La recepcionista, que a duras penas sabía hablar inglés, nos dio la llave de nuestra habitación y nos dijo que el restaurante estaba cerrado, o almenos eso entendimos nosotros...

Lo más destacable del hotel era el nombre... porque el resto dejaba bastante que desear. No era malo, pero era muy muy muy sencillito. Una habitación con tres camas individuales y un lavabo compartido con el resto de habitaciones (al menos todo estaba limpio).

La gran aventura fue encontrar algo para cenar... el hotel no está justo en el centro de la ciudad, está un poco a las afueras... y nosotros no supimos encontrar el centro, así que acabamos caminando por una zona digna de película de terror. Al final, una gasolinera acudió a nuestro rescate con unas bolsas de patatas y unos zumos. De todas formas, estábamos muertos de cansancio... así que tocaba ir a dormir!!

Día 10

Puede que nosotros no hubiéramos cenado... pero los mosquitos se pegaron un buen festín esa noche!! Como hacía mucha calor, tuvimos la gran idea de dejar la ventana abierta. Al momento, un ejercito de mosquitos nos acribillaron sin piedad. Recuerdo despertarme en mitad de la noche y encontrarme a Cris con el desodorante y el mechero... preferí dar media vuelta y seguir durmiendo xD Eso nos fastidió bastante el sueño... así que no pudimos descansar demasiado bien.

A la mañana siguiente había otra recepcionista, mucho más joven y con mejor inglés. Cuando le pregunté si nos podían prepara algo de desayuno, ella dijo que sí, que no había problema, solo le teníamos que dar 10 minutos. Así que nosotros fuimos a preparar las maletas y a la vuelta nos encontramos con esto!! No veas!!! Nos pusimos las botas!!

Esto es un desayuno y lo demás son tonterías...
Después de desayunar, acabamos de poner todo en la moto, pagamos el hotel y proseguimos con la ruta. Hoy llegaríamos a Cracovia, nuestro punto y final de la ruta (aunque luego quedaba la vuelta). Pero justo antes de irnos, y aprovechando el wi-fi del hotel, reservamos una habitación por dos noches en Cracovia, bien nos merecíamos una pausa después de todos los kilómetros que llevábamos. 


A medida que nos adentrábamos en Polonia, más y más pueblos grises, fábricas abandonadas y, sobretodo, peor tráfico. Por si fuera poco, el calor era asfixiante!! Pasando por Bytom, el termómetro de la moto llegó a marcar 36 grados, que sumado al traje de la moto, botas, casco y guantes, no era muy agradable... Tal era el calor que hacía que nos acabamos metiendo en un McDonalds. Nunca un BigMac lo disfrutamos tanto... o sería por el aire acondicionado?


El resto del camino, hasta llegar a Cracovia, no fue mucho mejor... Era media tarde cuando por fin llegamos a la residencia estudiantil donde habíamos reservado esa misma mañana. Al entrar, la recepcionista que nos atendió no tenía ni idea de inglés... así que tuvo que llamar a una chicha, estudiante seguramente, que si que hablaba inglés. Delante nuestro, una familia rusa estaba haciendo el check-in... estábamos lejos de casa!! :)

Con el cambio de moneda, las dos noches que pasamos en Cracovia nos salieron bastante baratas, además, estaba muy cerca del centro de la ciudad, por lo que nos podíamos mover andando. Así también descansábamos un poco nuestros culos.

La habitación de la residencia estaba genial!!! Eran tres camas individuales, igual que el día anterior, pero los colchones y, sobretodo el somier, eran bastante duros... que bien que íbamos a dormir esa noche. Lo primero de todo, después de descargar todo el equipaje de la moto, fue pegarnos una buena ducha para relajarnos, luego nos vestimos como buenos turistas (incluidas chanclas con calcetines) y fuimos a pasear por el centro.

Iglesia de Santa Anna
Cracovia era preciosa!! A diferencia de lo que habíamos visto hasta ahora, Cracovia parecía una ciudad mucho más ordenada, limpia, espaciosa y, sobretodo, más europea. Es cierto que, como en todas las ciudades, habrá partes buenas y malas... pero al menos, lo que nosotros pudimos ver, nos gustó muchísimo! 

El camino de la residencia al centro de la ciudad, transcurría a través del parque Jordan, un espacio verde enorme al estilo del parque de La Ciudadela de Barcelona, pero muchísimo más verde!

El centro histórico de la ciudad es relativamente pequeño. Lo que en su día fue el límite de la ciudad, ahora es un parque verde que rodea toda la parte antigua, y sirve de separación para la Cracovia que se fue expandiendo desde sus límites originales.

En el año 2000, la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad el centro histórico de Cracovia.



Museo de Arte Antiguo
Siendo una de las ciudades más importantes de Polonia, el número de turistas que paseaban por sus calles era muy alto. Y es que en poco espacio, la variedad de edificios históricos, plazas, calles y demás monumentos es digno de ver!

Barbakan de Cracovia
Pero no todo eran edificios... había otros atractivos muy interesantes!! Y es que Polonia es tierra de la cerveza Lech, una cerveza que me sorprendió!! Alguna vez había escuchado hablar de ella, pero nunca la había probado. Que buena que estaba!!


Sentados en la terraza del bar, fue momento de reflexión. Llevábamos 10 días de ruta y habíamos llegado al punto más alejado de casa. Habíamos visitado Francia, Alemania y Polonia! No recuerdo los kilómetros exactos llegados a este punto... pero eran bastantes.

Estábamos muy contentos!! Habíamos completado la ruta de la Vía Regia, esa ruta que empezamos a planificar a finales de Semana Santa. Pero ahí no acababa la cosa... todavía nos quedaban otros 10 días hasta volver a Barcelona. Ahora empezaba un nuevo viaje, una nueva aventura!! Una vuelta a casa que teníamos planificada por Slovakia, Austria, Italia y Francia. Bratislava, Viena y Venecia eran algunas de las ciudades que teníamos intención de visitar!

Todavía nos quedaba un día más de visita a Cracovia, pero eso será en la próxima parte :)



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